La Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido advierte a pesar de que se siguen prácticas recomendadas como lavarse las manos y cocer bien la carne, se ocultan otros riesgos al lavar el pollo crudo.

“Cuando las gotas de agua salpican y entran en contacto con las manos, ropa, utensilios de cocina, así como las superficies cercanas como el fregadero, éstas se contaminan con la bacteria Campylobacter”, señala la agencia.

El habito de toda cocinera como lo es lavar el pollo puede ocasionar intoxicación por la bacteria Campylobacter dando como consecuencias diarrea severa, dolor abdominal, fiebre y vómitos, sin embargo la FSA explica 4 sencillas reglas a seguir y así proteger la salud y bienestar de la familia.

  1. No laves el pollo o sé muy cuidadoso al hacerlo ya que cuando lavas el pollo crudo salpicas agua y los gérmenes se propagan.
  2. Cubre y refrigera el pollo crudo. Hazlo preferentemente en la parte inferior del refrigerador, así su jugo no va a gotear ni contaminar otros alimentos
  3. Lava los utensilios empleados  y superficies utilizadas. Después de manipular el pollo crudo lávate bien las manos con agua y jabón.
  4. Cuece a fondo el pollo. Lo puedes comprobar al cortar la parte más gruesa de la carne, si notas un tono rosado significa que aún le falta hervor o pinchar un costado el jugo que emana debe ser claro y no rosado o rojizo.
Share This